Hundida.

Ya me hundí hasta las rodillas en ciénagas de rencores
creyendo en el terciopelo de mi aura y mi memoria.
Clavé la estaca difícil de atmósferas reencontradas.
El sabor de lo que viene no es nuevo para mí.
Soy parte de mis pisadas, pervivo entre los retazos
de mil momentos desnudos sobrevolando al amor.
Mientras, como al descuido, una lágrima que es mía
viene a pisarme el instinto en un sitio carcomido
guardado entre los retratos de lo que ya no será.






poinmasia2 dijo
María, me gusta este texto, como símbolo en mi antología de una lírica al gusto de muchos jóvenes (y no tan jóvenes). Pero esperaré un poquito, porquetengo pendiente de publicar una de otro amigo que le prometí. Mientras, te seguirè leyendo. Si me gusta otra más, te digo. Un beso.
3 Diciembre 2008 | 05:52 PM